broches de plata como colocarlos

Broches de plata para boda: cómo y dónde colocarlos

El broche de plata es uno de esos complementos que parecían quedarse en el pasado y en cambio, las novias e invitadas parece que están recuperando con fuerza. No es solo un cierre bonito: es una pieza que puede transformar el look en varios puntos distintos, desde el pelo hasta el ramo. El problema es que, precisamente porque tiene tantos usos, muchas personas no saben por dónde empezar. 

En este artículo de Luis Miguel Ossorio te explicamos cuáles son las combinaciones que mejor funcionan. Acompáñanos. 

¿Por qué el broche vuelve a ser protagonista en las bodas?

El broche tiene algo que pocos accesorios logran, puede ser discreto o convertirse en el punto focal del look, según dónde y cómo se coloque. Además, al ser una pieza suelta y no cosida al vestido, permite personalizar un traje ya existente, incorporar una joya familiar con valor sentimental, o simplemente cambiar el estilismo entre la ceremonia y el convite sin cambiar de vestido.

Dónde colocar un broche de plata el día de la boda

El broche puede colocarse en diferentes sitios. Estos son los más habituales: 

  • En el velo o la mantilla: es el uso más tradicional y también el más elegante. Un broche de plata puede sujetar el velo en la coronilla, en la nuca o justo en el punto donde se recoge sobre un moño. En el caso de la mantilla, costumbre muy viva en el sur de España, el broche cumple una función doble: sujeta la tela y aporta el brillo de una joya heredable, en la misma línea que las peinetas de plata que se transmiten de generación en generación.
  • En el recogido o semirecogido: colocado en el centro o a un lado de un moño bajo, un broche añade el punto de luz que necesita un peinado sencillo sin recurrir a una tiara completa. Es la opción preferida por novias que buscan un estilismo más discreto pero que no quieren renunciar a una joya con presencia.
  • En la cintura: sobre una faja, un cinturón de tela o directamente prendido en la parte alta del vestido, el broche marca la cintura y aporta un punto de brillo sin competir con el escote. Funciona especialmente bien en vestidos lisos, sin pedrería, donde la joya se convierte en el único adorno.
  • En el ramo de novia: prender un broche en el centro del ramo es una forma habitual de incluir una pieza con significado especial sin llevarlo puesto directamente. Es también un recurso muy usado cuando se quiere reutilizar una joya familiar de otra época.
  • En la solapa: aunque se piensa menos en ello, un broche de plata en la solapa de la madre de la novia, de una madrina o incluso de un invitado con traje añade un detalle elegante y coordinado con el resto del cortejo, sin necesidad de recurrir a flores.

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¿Cómo elegir el broche según el resto del look?

La regla más útil es pensar en el conjunto antes que en la pieza suelta, así se lo recomendamos siempre a nuestras clientas en Luis Miguel Ossorio:

  • Si ya llevas pendientes largos o una tiara con volumen, elige un broche más pequeño y sencillo para no sobrecargar el estilismo.
  • Si el vestido es liso y sin apenas pedrería, un broche con más presencia puede convertirse en el detalle que cierre el look.
  • Para bodas de día o al aire libre, los diseños más ligeros y con menos volumen suelen funcionar mejor; para bodas de noche o ceremonias más formales, se puede apostar por piezas de mayor tamaño.

Broches de plata artesanales, pensados para durar

En Luis Miguel Ossorio cada broche de plata se hace a mano en nuestro taller de Sevilla, en plata de ley 925 y cristal austríaco. Son piezas pensadas para acompañar un vestido de novia en cualquiera de los usos que hemos visto, velo, recogido, cintura o ramo,  y también para convertirse en una joya que se herede, como ha sido siempre la tradición de la joyería andaluza. 

Si buscas un complemento a juego, nuestras tiaras y peinetas de plata están pensadas con el mismo criterio: piezas únicas, artesanales, que envejecen bien y ganan valor con el tiempo. Recuerda también que, tratándose de plata de ley, conviene seguir unos cuidados básicos de limpieza para que la pieza mantenga su brillo intacto boda tras boda.

En conclusión, un broche de plata no necesita ser el centro del look para marcar la diferencia: colocado en el punto adecuado aporta el brillo justo y, muchas veces, una historia detrás. Es, además, una de las pocas joyas nupciales que se puede reutilizar en distintos momentos de la misma boda, sin más esfuerzo que cambiarla de sitio. Elegido con cuidado y hecho en plata de ley, se convierte en una pieza que, con los años, puede pasar de una novia a otra dentro de la misma familia. Visítanos. 

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